viernes, 13 de mayo de 2011

La Ley de la Hoja al Viento



¿Porque los seres humanos seremos tan complicados?, si tenemos algo cerca, anhelamos lo que está lejos, si nos permiten cosas, deseamos aquello que nos prohíben, si una persona nos demuestra su amor y hace hasta lo imposible por estar a nuestro lado, queremos y le damos mayor importancia al que nos ignora y nos trata con la punta del pie.
Teniendo tantos hombres libres en el mundo, como peces en el agua, tenía que enamorarme de uno que ya tenía compromiso, ¿porque me complicaba la existencia, con situaciones dolorosas y triángulos amorosos? ¿Que acaso mi vida no tenía suficientes problemas ya, con la enfermedad de mi madre, para agregarle uno más? ¿Mi corazón no tenia las suficientes cicatrices y grietas como para dañarlo aún más? Respuestas que hasta el día de hoy no me he podido contestar.
A Esto le llamo “La ley de la hoja al viento”
Imaginen, que un día hermoso y soleado se transforma de pronto en obscuro y con un aire que sopla como anunciando el comienzo de alguna tormenta, se sientan en la banca de un parque tratando de descifrar si lloverá o saldrá nuevamente el sol, las hojas de el árbol que les cobijaba, comienzan a desprenderse lentamente hasta terminar en el suelo, como olvidadas por aquel tronco que las protegía. Una hoja cae justamente sobre nuestro zapato, la observamos y agitamos el pie, para alejarla de nosotros, sin mayor importancia, comenzamos a mirar nuestro rededor y de pronto nuestra mirada se detiene en una hoja del mismo árbol, pero que se encuentra retirada de nosotros, sin saber porque, nos levantamos para tomarla y apreciarla con mayor cuidado, pero que sucede: Mientras más tratamos de acercarnos a aquella hoja, completamente igual a la que se poso en nuestro zapato momentos antes, esa hoja, se aleja como huyendo, el aire es su aliado, no permite que la cojamos, damos un paso y ella temerosa da otro, damos otro paso, ella desafiante da dos más, nos detenemos para tratar de engañar al viento y ganarle la carrera, y la hoja se detiene solo un instante para gritarnos, ¡ven a ver si puedes tomarme! Pero será en vano todo, porque podrán suceder dos cosas:
1.- Logramos acercarnos lo suficiente a la hoja, para arrebatársela al viento y una vez que la tenemos en nuestras manos, nos damos cuenta que es completamente igual a la que despreciamos de nuestro zapato y terminamos, por desechar a esta también. Ó
2.- Por más que corramos y le declaremos la guerra a la corriente de aire, aquella hoja emprenderá la huida, para ser apreciada por muchos otros ojos, pero poseída por ninguna mano.
Cuando tenemos un amor, a nuestro alcance, a nuestra disposición, no lo queremos, agitamos el pie y lo rechazamos de nuestro camino, y luchamos y desesperamos hasta los dientes, por poseer la atención o el amor de la persona que nos ignora, que tiene un compromiso o que tal vez ni siquiera ha notado que existimos.
¿Qué tiene esa persona que no posea la que está a nuestro alcance? Fácil, simplemente que nos gustan las cosas que nos prohíben, que le damos un valor diferente a lo que nos causa más trabajo, que nos gusta complicarnos la existencia. Nosotros mismos nos hacemos la vida difícil y cuando ya arriesgamos el todo por el nada y logramos que aquella persona nos ubique en su mapa, la mayoría de las veces, llegamos un día a la conclusión de que “aquella hoja” es igual a la otra y la arrojamos nuevamente al suelo, sin que nos importe más.

martes, 10 de mayo de 2011

La Elección


Al verme corrió a mi alcance, me rodeo con sus brazos y me abrazo tan fuerte y estremecedor, de manera tal que pareciera no volvería verme jamás o tal vez, el recuentro de dos viejos enamorados que con el paso del tiempo se alejaron y un día de pronto, el destino los volvió a colocar en el mismo camino.
Con indiferencia, lo aleje de mi lado, rechazándolo con mis brazos, aleje su cuerpo de mi cuerpo. Mi orgullo y mi enojo, podían más que el amor que me embargaba por dentro, que muy en el fondo de mi corazón, quería y necesitaba sentir su calor, besarlo y decirle que a pesar de todas las tormentas que nuestra barca atravesara, jamás dejaría la navegación a su lado, que valía la pena surcar los mares por inciertos que fueran mientras nuestro amor siguiera firme. Pero todos esos sentimientos se ahogaban dentro de mí, mi corazón le ordenaba a la boca que articulara frase alguna, que expresara con palabras los sentimientos que oprimían mi pecho, pero el cerebro le mandaba mensajes de alerta, le decía: No hables, no digas nada, recuerda que el hecho esto a perder, él fue quien hablo de más y con la persona menos indicada, el es el culpable de que esta historia haya llegado a su final, hazlo pagar! Era como una vocecita que no me dejaba en paz, que no quería que el amor le ganara a la razón en aquella batalla que mi vida atravesaba y desgraciadamente triunfo….
-Si te cite aquí, no fue para abrazarte, no te confundas que este no es un encuentro amoroso- Y al terminar de decir esas palabras, me quede mirándolo fijamente a los ojos.
-¿Que sucede pollito? ¿Por qué me hablas así?
- ¿No me digas que no te has enterado el resultado de tus actos? Está bien, al inocente jovencito, le voy a tener que refrescar la memoria. Ayer fui sometida a un juicio por parte de tu esposa y tu suegra, ya se enteraron que yo soy “Tu amante” y me armaron un drama en mi casa y se entero mi mamá. ¿Estás loco o que tenias en la cabeza, cuando le contaste de lo nuestro a tu madre?
-No sé de qué me hablas, yo no le he dicho nada de lo nuestro a mi mamá, a la única que se lo comente fue a mi tía Paty y no fue con mala intención, espero entiendas un poco como me siento, estoy atravesando una situación difícil, me duele dejar a mi hija, destrozar la familia o al menos ese intento de hogar que siempre quise para mi niña, y por otra parte estoy muy feliz, como jamás lo había estado, por que encontré el amor, porque mi vida por fin tiene sentido y eso es gracias a ti, porque existes, porque nos cruzamos en el camino y no puedo quedarme callado porque voy a explotar con todo esta felicidad por dentro, necesitaba platicárselo a alguien y me sincere con mi tía, ella siempre me ha querido como a un hijo y no creí que ella traicionara esa confianza.
Por favor no me culpes, no me juzgues por algo que se salió de mis manos, sin querer hacer daño y menos a ti, que eres el amor de mi vida.
- Lo siento Andrés, pero hemos llegado al punto en el que este callejón, ya no tiene salida, ayer lo negué todo y le pedí a Laura que te pusiera delante mío para que en mi cara, sostengas esas “mentiras”, no por miedo a tu esposa, fue por miedo a mi madre, no a que me pegue ni a decepcionarla, miedo, pavor a causarle daño, a que esa decepción agrave su situación y ocurra algo que jamás me perdonaría a mí misma. Perdóname por no luchar más por este amor, perdóname por ser cobarde y por poner a mi madre por sobre todas las cosas.
- ¿Entonces prefieres la comodidad de tus mentiras al dolor de la verdad, pero ganando la libertad de nuestro amor?- Me pregunto él, reflejando en su mirada y en su voz, la desesperación de un niño al que están alejando de su juguete preferido.
- No me pongas a elegir entre mi madre y tú, porque ten por seguro que no te va a gustar mi respuesta…

domingo, 8 de mayo de 2011

Corte la llamada...



Sabía que tenía todas las de perder, sabía que me estaba introduciendo más a la boca del lobo, que me aleje del camino de la verdad y perdía poco a poco la oportunidad de aclarar la situación, sincerarme con mi familia y alejar mi vida de toda la tormenta, pero no podía ceder, ya había tomado la decisión de continuar en mi mundo de mentira y no iba a provocarle un dolor a mi madre que fuera el causante de que algo malo le pasará, eso jamás me lo hubiera perdonado. Si, se que estaba mal, ¡fui cobarde! ¡Muy cobarde! Si, lo acepto, pero a veces lo correcto, no es la mejor solución.
A la mañana siguiente, me aliste para ir a la universidad y mientras arreglaba mis cosas, mamá varias veces intento comenzar una conversación superflua y banal pero a todo le contestaba cortante y esa conversación terminaba mucho antes de empezar. Quise mostrarle con mi actitud, que estaba muy indignada porque ella hubiera creído aquella “mentira” y se hubiera prestado a ese juego. Tome mis cosas y me fui.
- ¡Necesitamos hablar ¡- Le exigía a Andrés por teléfono, mientras subía los escalones a mi salón de clases.
- ¿Qué sucede pollito? ¿Estas enojada?- me preguntaba el, sin entender lo que sucedía.
- Necesitamos hablar en persona urgentemente, me has decepcionado y lo que tengo que decirte, lo tengo que hacer mirándote a los ojos. Nos vemos a las 2:00 en el parque de siempre- Y sin escuchar su contestación, corte la llamada.

Inocente...Hasta que se compruebe lo contrario.


Trate de que el miedo no le ganará a la razón y que mi mente comenzará a generar ideas nítidas y coherentes para poder pensar bien las cosas, algo dentro de mí, aunque había decidió alejarse del problema y huir, una parte más fuerte, me decía que no debía hacerlo, que las cosas no se resuelven huyendo y que era mucho mejor dar la cara y decir la verdad, independientemente de que se lo merecieran los demás, me la merecía a mí misma.
Así que sin más, me despedí de mis amigas, prometiéndoles avisarles cualquier decisión que tomara y alejándome para estar sola.
-¡Vaya, hasta que llegas!- Fue la frase con la que me recibió mi mamá, en cuanto abrí la puerta…
Así es, efectivamente, decidí arriesgarme a lo que viniera y llegar a mi casa, con las piernas temblando, mi voz entrecortada, las manos frías y un nudo en la garganta, me introduje al “OJO DEL HURACAN”
-¿Por qué llegas a esta hora? ¿Qué no se supone que salías a las 2pm?- Para cuando llegue a casa, el reloj ya marcaba las 4:30 de la tarde.
-Así es mamá, lo has dicho muy bien “salía” porque como hubo demasiada gente, me pidieron que me quedara tiempo extra, por eso, llegue a esta hr.- Después de tanto tiempo viviendo una doble vida y teniendo el papel de amante en esta novela, Obvio, si alguna habilidad había adquirido, era la de mentir y de una manera muy rápida creaba guiones de la nada.
De pronto, como acto de magia, hicieron su aparición Blanca y Laura, sin decir ni una palabra, se sentaron frente a mí, imagino que esperando que yo tomará la iniciativa de decir algo a mi favor. Yo, haciéndome la occisa, me dirige a la cocina y comencé a servirme de comer, disimulando mis nervios, me dirige al comedor y cuando me senté a la mesa, comenzó el interrogatorio.
- Nos acabamos de enterar, que tú eres la amante de Andrés, ¿Eso es lo que te han enseñado aquí en tu casa? – Se notaba en las palabras de Blanca, que se contenía para no gritar o aventarse a los golpes.
- Jajajaja ¿Qué yo qué? ¿No se a que te refieres?- Y mirando a los Ojos a ambas mujeres, me levante y camine hacia ellas, con tanta seguridad que hasta yo me sorprendía.
- Hoy por la mañana, le dijeron a Laura que su marido anda contigo- Me decía mi madre- Su suegra le hablo y dice que el mismo Andrés se lo confesó ayer, estando borracho ¿Es verdad eso?
- Bueno pero ustedes se han vuelto locas- Conteste con Indignación- Me sorprende que vengan a mi casa a decir esas cosas y me sorprende aún más de ti mamá. Tú Laura, sabes mejor que nadie que tu suegra es una chismosa, que ha inventado cosas hasta de ti, entonces que te puedes esperar que diga de los demás y sobre todo, que crean lo que “supuestamente” dijo Andrés cuando estaba borracho…
- Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad ¿No crees?- Dijo Laura, interrumpiéndome.
- Bueno, me parece bien, si quieren creer eso, ustedes son libres de hacerlo, pero como en todo juicio, necesito que me demuestres con pruebas que de lo que me estas acusando es verdad, no voy a discutir en algo que no vale la pena, ni le voy a dar importancia a algo que no lo tiene, a mi la gente no me da de comer, Así que lo único que te voy a pedir es que me traigas a tu marido y a tu adorada suegra y que lo que supuestamente dijeron, me lo digan a mí de frente, vamos a ver si me lo sostienen en la cara.
Al fin que el “acusado” tiene derecho a que se le presenten pruebas… Ya que yo seguía siendo Inocente, hasta que se me comprobará lo contrario.

lunes, 21 de marzo de 2011

Plan de Contingencia


¿Bueno?- Conteste mi teléfono celular, estando en el comedor de mi trabajo, acababa de salir a comer, ya que había tenido una mañana algo pesadita por ser días de quincena, como todos saben, la mayoría de los establecimientos se abarrotaban de gente y un centro comercial con mayor razón.

- ¡Oye, acaba de estallar la bomba!- Me decía la voz del otro lado del auricular.

- ¿Zoe, eres tú?- pregunte al no reconocer el numero de teléfono que aparecía en la pantalla, pero tratando de reconocer un poco la voz.

- Si mensa, soy yo.

- ¿Qué paso? ¿A que te refieres con que acaba de estallar la bomba?

- ¡Ya saben todos que tú y Andrés tienen una relación!

- ¿Queeeee? ¿Estas jugando verdad?- No podía ser posible que en menos de medio día que había transcurrido aún, se hubieran enterado de la relación que Andy y yo llevábamos a escondidas.

- No, no estoy jugando, te lo estoy diciendo muy en serio. Acaba de venir Laura, llorando, le dijo a mi mamá que, su suegra, le había llamado por teléfono muy temprano y que le platico que anoche cuando Andrés regreso a casa de sus papás, iba muy tomado y que comenzó a decir cosas medias raras…

- ¿Qué cosas? ¿Qué dijo?- Le preguntaba con impaciencia a mi hermana, al mismo tiempo que me levantaba de la mesa en la que estaba y me alejaba a algún rincón del lugar, donde nadie pudiera escucharme.

- Pues le confeso a su mamá, que se había separado de Laura por que estaba enamorado de ti, les contó que poco a poco se enamoro y que tu le correspondes, que se va a divorciar, para casarse contigo.

- ¿Pero como paso? ¿Qué hizo mi mamá?

- Pues mi mamá esta muy desconcertada, aún no lo puede creer, me pregunto que si yo sabía algo de eso, pero obvio que le dije que no y que se me hacia un vil chisme para calumniarte, que ella te conocía y sabia que tu ni tiempo tenias de tener novio, que te la vivías siempre en el trabajo.

-Aja y ¿Ella te creyó? ¿Que dice Laura?- Yo no paraba de hacer preguntas, necesitaba saber como había ocurrido todo para tratar de pensar en alguna solución rápida. Aunque la verdad no creí poder hacerlo, a pesar de estar conciente que esas cosas alguna vez se descubren, pues todo lo que sube tiene que bajar, lo veía muy lejano a mi realidad y no me tome jamás el tiempo de preparar mi “ Salida de emergencia”.

- Mamá trato de tranquilizar a Laura y decirle que estaba equivocada, pero aquella no entiende de palabras, te odia y quiere matarte, estuvo a punto de irte a buscar al trabajo, pero creo que en el fondo aún tiene algunas dudas que la hicieron contener su impulso. Ahora cuando llegues, te van a estar esperando Blanca, Laura y mi mamá, las tres quieren encararte y someterte a un interrogatorio, para que digas la verdad y se termine todo esta telaraña de mentiras que se esta tejiendo en torno a ustedes dos. Así que piensa bien que vas a hacer y que vas a decir, yo por eso te estoy avisando, para que estés alerta y tengas tiempo suficiente para tratar de salir bien librada de esta.

Pase el resto de mi jornada en automático, como un zombie que no sabe el porque hace las cosas, que actúa mecánicamente, por impulso, por rutina.

Al terminar mi turno, me quede fuera de mi trabajo, sentada platicando con mis amigas de confianza lo que me estaba sucediendo, pidiendo sus consejos, ellas no tardaron en hacer su lluvia de ideas, una me decía que dijera la verdad para que pudiera estar tranquila con mi conciencia, otra, que mintiera, al fin que a lo largo de todo ese tiempo, ya me había hecho una master en mentiras, y no me costaba ningún esfuerzo programar mi cerebro para crear una película de ciencia ficción en menos de cinco minutos, otra más me dijo que hiciera lo que mi corazón me dictara, pero mi corazón estaba demasiado ocupado latiendo a mil por hora con tanta presión que no tenia tiempo de detenerse a emitir algún sentimiento.

No se porque extraña razón pedimos consejos a las demás personas y cuando ya escuchamos todo lo que tenían que decirnos, hacemos caso omiso a todo eso y terminamos haciendo lo que se nos pega la regalada gana. Contrario a lo que todas ellas me dijeron y a como hubiera actuado en otras ocasiones donde siempre me jactaba de mantenerme de pie y afrontar las consecuencias, me paralizo el miedo y lo único que vino a mi mente fue la salida más fácil, mi “PLAN DE CONTIGENCIA”…No regresar jamás casa.


sábado, 19 de marzo de 2011

Sin que se de cuenta el gato


Los días comenzaron a transcurrir sin novedad, idas y venidas del trabajo, encuentros a escondidas con Andy, mi entorno familiar tranquilo y la salud de mi mamá estable.

Un día, me solicitaron en el trabajo quedarme hasta tarde por que se iba a realizar un inventario, de existencia de material y requerían mi apoyo, a lo cual no pude negarme, sin más, llame a mi casa para que no se preocuparan por mi retardo.

Salí a las 11 de la noche, llegue a mi casa y no encontré a nadie, supuse que mamá y Zoe pudieran estar en casa de alguna amistad, así que me dispuse a dormir dominada por el cansancio.

Alrededor de las 03:00 de la mañana, me desperté por los movimientos de una mano que me agitaba bruscamente, a la vez que pronunciaba mi nombre en voz baja pero insistentemente.

- ¿Qué sucede? ¿Qué te pasa estas loca?- Le pregunte a Zoe, que era la culpable de arrancarme de los brazos de mi amado “Morfeo”.

- ¡Ni te imaginas lo que acaba de pasar!- Me contesto con cierto aire de sorpresa y nerviosismo en su voz.

- No pues como me lo voy a imaginar, porque por si no lo notaste, estaba profundamente dormida.-Lo irónico de mi comentario, la hizo esbozar una leve sonrisa.

- Estábamos mamá y yo en casa de tu “socia”-Obviamente se refería a Laura con cierto grado de burla hacia mí, común entre nosotras y sin mala intención, a lo cual no pude evitar reírme.

- Aja y que paso.

- Cuando de pronto, entro corriendo Blanca y nos dijo: -Rápido salgan, allá afuera esta Andrés, se esta acercando con un mariachi y viene sumamente ebrio.

- ¿Queeeee? ¿Me estas diciendo que Andrés, le trajo serenata a Laura?- Comencé a sentir como mi sangre hervía por dentro y algo caliente me invadía por completo.

- Pues eso pensábamos, como te imaginaras no pudimos contenernos y salimos a verlo, nos acercamos a el, cuando de pronto un amigo se le acerco y lo detuvo para que no siguiera avanzando, hablo algo con los músicos y aquellos se retiraron, menos Andy, el se sentó en la acera y al verme, me dijo: Dile a tu hermana que la amo, que es el amor de mi vida y que ya no pude llegar a llevarle serenata.

- ¡No inventes! ¿Todos lo escucharon?- Mis piernas temblaban y comencé a sudar frío, presintiendo que algo malo se aproximaba.

- ¡No!, para tu buena suerte, Blanca, Laura y mi mamá estaban secreteándose algo cuando el me dijo eso, solo lo escuchamos su amigo y yo.

Cuando ella pronuncio esas palabras, sentí que mi alma regresaba al cuerpo.

- Debes estar alerta, porque esto puede traer algún problema, me imagino que mi mamá mañana te va a comentar sobre lo que ocurrió, trata de no delatarte y de parecer sorprendida.

Sin más, las dos nos acostamos, tratando de dejar el tema por la paz y conciliar el sueño, lo cual fue imposible para mi, los nervios por el relato de mi hermana no me dejaban cerrar los ojos, me quede recostada, mirando las estrellas, hasta que el peso de la noche logro vencerme.

Al otro día me levante muy temprano, me aliste para ir a trabajar y como los ratones que salen de su guarida a buscar algo que comer, sin que se de cuenta el gato, haciendo el menor ruido que pudiera despertar a mí mamá…Salí de la casa.

jueves, 17 de marzo de 2011

Entre el bien y el mal


Mi corazón palpitaba rápidamente, dentro de mi se encontraban una mezcla de alegría y miedo a lo que se aproximaba, estaba conciente de los eventos que ocurrirían pero estaba decidida a afrontarlos y luchar por el amor que nos teníamos.



Andrés se fue a vivir a casa de sus papás, nos comenzamos a ver con mucha más frecuencia por que el ya no tenia que preocuparse por llegar a casa con su esposa y no levantar sospechas con sus constantes horas de “trabajo extra” que no le permitían estar mucho tiempo en su casa.

Laura y Blanca, ahora iban con mayor regularidad a mi casa, todas las tardes al regresar del trabajo, las encontraba hablando pestes de Andrés, diciendo que tenia una amante y que había dejado su casa por irse a revolcar con aquella mujerzuela, que solo se dedicaba a destruir hogares.

Mi mamá decía que no lo podía creer, que el no se veía que fuera un mal hombre, que estaba muy sorprendida de la noticia y trataba de darle consejos a su “ahijada” diciéndole que si aún quería a su marido, que luchara por el, que lo buscara y hablaran bien la situación, como personas civilizadas, que tal vez su matrimonio aún tenia arreglo. Pero que ella también aceptará que lo descuido, que si su marido busco a otra mujer fue porque ella también fallo en algo, que una relación es de dos y que ambos debían hablarse con la verdad. Yo algunas veces me sentaba cerca y escuchaba los comentarios, otras veces intervenía en la platica, fingiendo darle la razón a ella y entenderla, pero en el fondo no tenia mas interés que el saber que es lo que iban averiguando con el paso de los días y así como un soldado en época de guerra, mantenerme oculta, sabiendo con certeza la estrategia que utilizaba mi enemigo, esperando en silencio el momento idóneo para atacar y así, ganar la guerra.



De pronto me sentía en una escena de caricatura, donde el personaje principal, tiene sobre sus hombros al angelito y al demonio (uno de cada lado) diciendole que es lo que debia de hacer, hablandole acerca del "BIEN Y EL MAL" desde el punto de vista de cada uno. En el fondo si sentía pena, vergüenza y hasta cierto punto lastima por ella, porque no me gustaría estar pasando lo que ella sufría, porque jamás se porto mal conmigo, porque tenían una familia, por que la conocía y porque mi mamá la quería mucho. Por momentos me doblegaba el sentimiento de compasión y arrepentimiento, me sentía mal conmigo misma, me sentía culpable, me sentía por decirlo de alguna forma”sucia” porque eso no era lo que mis padres me habían enseñado, no me habían ensañado a destruir hogares ni a defraudar la confianza que se me hubiera brindado. Pero…cuando esos sentimientos me embargaban, surgían dentro de mi, otro tipo de preguntas... ¿Que se puede hacer cuando los sentimientos del corazón pesan más que la razón o la conciencia? ¿Por qué resignarme a perder lo único bueno que tenia mi vida? ¿Ella valía más que yo, como para dejarle al amor de mi vida? ¿Por qué debía ella ser feliz y yo no? Al fin y al cabo yo no lo había buscado, yo no había hecho que el se fijara en mi, yo no me cruce en su camino, fue el quien propuso el juego que yo acepte sin pensar en nada más. No me “lavaba las manos", puesto que nadie me había colocado una pistola en la sien, reconocía mi parte de culpa y la aceptaba con todas las consecuencias que esto representaba, ya era una persona adulta, capaz de diferenciar el bien del mal y hacerme responsable de mis actos.

Todos esos cuestionamientos, llenaban mi ser de rebeldía, de ira, de coraje y me impulsaban a seguir a delante en el camino que había tomado, sin mirar hacia atrás y así luchar por lo que era mío…